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Nacimiento Humanizado, ¿moda o necesidad?

Cada vez se está escuchando más las nuevas modalidades de traer a un bebé al mundo, tales como el parto en casa,  parto en agua, parto vertical, entre otros; pero en realidad son mucho más antiguas y vigentes en más culturas de lo que se piensa, solo que en esta sociedad un tanto más tecnificada eso no está dentro de lo que es común, esperado o deseable. Por otro lado, se comienza a escuchar con mayor frecuencia –lo cual debo reconocer que me emociona mucho- el término “humanizado”  después de las palabras: nacimiento, parto y cesárea.

Pero, ¿a qué se refiere un nacimiento “humanizado, respetado o mamiferizado”? , el término implica varios aspectos:

  • Reconocer a los padres y en el bebé como los protagonistas.

  • Evitar el intervencionismo médico a manera de rutina, sino una atención médica basada en evidencia.

  • Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer/pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia (en un hospital, en casa, en agua, etc )

  • Ser respetuosos con la intimidad de este momento (silencio, presencia de las personas esencialmente necesarias o deseadas por la mujer).

  • Apoyo emocional a la mujer durante su trabajo de parto.

  • Libertad de posición y movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto (cuclillas,  semisentada, a gatas o como desee).
  • Promover el vínculo entre la pareja y el equipo de asistencia médica.
  • Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién nacido, evitando someter al niño a cualquier maniobra de resucitación o exámenes innecesarios.

Un nacimiento humanizado no está contrapuesto a un parto con anestesia o a una cesárea, siempre y cuando las circunstancias del nacimiento lo ameriten, y  no por facilidad técnica o por imposición médica.

Ampliando un poco más, hablamos de respetar los procesos fisiológicos , psicológicos y emocionales de la mujer, la pareja y el bebé, en donde no se permita que el abuso de la tecnología impida el reconocimiento de la fortaleza y del proceso natural de un parto, en donde las decisiones médicas siempre estén en función del bienestar mamá-bebé.

 

Entonces, ¿no suceden partos humanizados?

La realidad es que actualmente la atención a la mujer embarazada y de parto no es la mejor,  cabe mencionar que esto no es exclusivo de nuestro país. Hay varias cosas que lo explican:

  1. La atención en ginecología y obstetricia está llena de procedimientos rutinarios que no están basados en evidencia científica o evidencia científica actualizada.
  2. No se está enseñando en las escuelas de medicina la mecánica y fisiología del parto o en el mejor de los casos, se enseña de manera intervencionista.
  3. La violencia que se ejerce hacia la mujer en estos campos se explica en gran medida por la carga laboral que tiene el personal de salud, o para estandarizar procedimientos (facilita el trabajo), esos son resultados de la Revolución Industrial: producción en serie, minimizar esfuerzos, reducir tiempos, etc.
  4. Médicos y enfermeras se han educado en ambientes de violencia, ellos mismos la han sufrido en su formación profesional, en las universidades y en los hospitales, la violencia es usada para mantener el statu quo, que beneficia a sus mismos formadores.
  5. Un estado carente de políticas publicas eficientes para un manejo adecuado a nivel administrativo, de recursos humanos, de infraestructura entre otros que atañen al servicio de salud, en específico de la maternidad.
  6. Se ha menospreciado la atención de un parto natural por el provocador uso de la tecnología, y técnicas para acelerar el nacimiento.
  7. Falta de información en la mujeres.

En definitiva, la lista puede continuar, sin embargo podríamos considerar como estas, las principales para la finalidad de este artículo.

En la  “Tecnificación del Nacimiento” -como en varios grupos de apoyo al nacimiento humanizado le han nombrado al manejo actual de la bienvenida de un bebé-,  todo está medido: los tiempos, la intensidad, la frecuencia, los centímetros, los latidos por minuto,… todo debe corresponder a una serie de intervalos de normalidad.  Si se sale un poco, ¿qué podemos esperar de la interpretación?, ¡pues que no es normal!. Se genera el pánico y comienzan las intervenciones. Estas tablas de normalidad están diseñadas bajo un promedio, pero la más de las veces, todos nos salimos del promedio y en especial en el nacimiento.

Quiero aclarar que no estoy diciendo que no sean útil o necesaria esta información, solo que en el nacimiento además de eso, se requiere de virtudes como: resiliencia, paciencia, empatía, conciencia de uno mismo y confianza; se requiere de ser perceptivo y hábil.

Un poco de nuestra herencia

Tenemos que ir más atrás para comprender esta transformación; hablemos un poco de historia:

La atención de los partos se realizaba principalmente a cargo del padre, hablando del principio de la humanidad, claro está que esto no siempre sucedía por lo que la propia mujer embarazada era quien se atendía para el nacimiento de su hijo; esto se puede deducir principalmente por las  pinturas rupestres o a las figuras talladas en templos que representan la fertilidad en la que se representan a mujeres  pariendo solas en cuclillas o con las nalgas o las rodillas sobre piedras de gran tamaño, el cordón umbilical sería cortado con una piedra afilada o con los dientes y de manera instintiva lo amamantarían.

Poco a poco algunas mujeres comenzaron a desarrollar mayor habilidad y conocimiento sobre el tema y era llamadas para que asistieran el  parto de otras mujeres; se puede decir que la partería es una de las profesiones más antiguas.

En la época de la Grecia antigua por ejemplo, las parteras o comadronas tenían un status elevado, eran socialmente reconocidas y bien recompensadas económicamente.

Al paso de los siglos en Europa, esta situación,  tuvo sus altibajos,  ya que hubo épocas en las que fueron perseguidas por ser tachadas como hechiceras o brujas, pero más adelante, en el siglo XVIII  los médicos varones no expresaban ningún interés en las enfermedades de las mujeres ni los partos, esta actitud se debía a que para ellos la asistencia al parto era un asunto sucio adecuado sólo para comadronas y capadores.

Una vez que se enseñó la medicina en universidades estas actitudes fueron cambiando. Usaban argumentos persuasivos en debates en contra de las parteras, decían que eran supersticiosas e ignorantes además de criminales, y se comenzó a usar la “medicina defensiva”; bajo la consigna de que todos los partos tienen riesgos; se comienzan a usar los fórceps, la episiotomía, pero principalmente se comienza a usar a las mujeres como instrumento de investigación científica, las mujeres embarazadas se usaban para desarrollar procedimientos, y para ello se comenzó a usar la posición de litotomía (posición clásica de nuestros días, mujer totalmente acostada sobre su espalda y piernas elevadas)  la cual no fue usada hasta los siglos XVIII, XIX y su uso es solamente explicado en función de la comodidad para efectuar los procedimientos  por parte de los médicos.

¿Qué beneficios entonces tiene un Nacimiento Humanizado?

La trasformación de la autopercepción de la mujer ante su capacidad de superar el dolor, y el  consecuente enriquecimiento espiritual, la compañía y el involucramiento de su pareja ante el parto, la modificación de su expectativa de ser padres ya que desde la preparación al nacimiento de su hijo se saben con  confianza de poder hacerlo de la mejor manera, tener compañía en este momento tan sublime, y todo esto repercute en formas más amables de educación, lo que tiene resultados en los tejidos sociales.

La vivencia de un nacimiento humanizado transforma la forma en que obstetras, pediatras, enfermeras y personal del área de la salud entienden o comprenden el papel de su profesión. Cambia sus dogmas de conducta, ya que les permite experimentar de forma diferente su profesión.

Se evitan riesgos a la salud en el bebé y en la madre por extremo intervencionismo, medicalización y tecnificación del nacimiento.

 

La ciencia ayuda… pero no lo es todo

Los avances en la ciencia han ayudado a la humanidad a progresar, a evitar  y a sobrellevar de mejor manera muertes y enfermedades, a comprender nuestro macro y microuniverso. La pregunta reside en que si como especie hemos evolucionado igual de rápido para hacer uso de estos avances en forma acertada y oportuna; también en si hemos trabajado por ser personas resilentes, pacientes, amorosas, empáticas, perceptivas, etc., en una palabra: virtuosas. Para con ello ser responsables y respetuosas en el uso de la tecnología, sin ignorar la fisiología y mecánica del parto, además de los sentimientos de todas las personas que participan en este bello momento.

La pregunta inicial era si era moda o necesidad el buscar un Nacimiento Humanizado, ¿tú que piensas?

Plantilla

Información del Autor

Claudia Fiesco

Licenciada en Psicología, certificada como Doula y Educadora Perinatal, ha dedicado más de 8 años a temas de embarazo y crianza.