El poder de una palabra

Hablar con felicidad del nacimiento es el primer cambio

…un tesoro, una fuerza, una promesa: un día podremos dar a luz otra vez…

 

Las historias siempre han formado parte de nuestra cultura, en forma de leyendas, mitos, fábulas o noticias; en cada una de sus formas la palabra es y será parte de la humanidad; nos construye y ha permitido la transmisión de conocimientos, la permanencia de valores y la expresión de sentimientos; y  como todo en este universo existe el otro polo, la palabra también nos ha permitido destruir, confundir y lastimar. Las palabras más usadas en el tema del nacimiento, son el miedo y el dolor; las historias sobre este tema han generado miedo en las mujeres de nuestra actualidad sobre la experiencia del nacimiento. Por eso, hablar con felicidad del nacimiento, es imperante.

De inicio sólo cambiando algunas palabras puede ayudar mucho,  por ejemplo: dolor…por intensidad; aguantarse…por esforzarse, contracción…por expansión; es decir, que se pudiera transformar la experiencia del parto desde la expresión o narración del mismo, esto puede formar decretos en la mente de las mujeres, logrando que recuerden su poder para parir, diciendo cosas como:

“Cada vez que mi cuerpo se expandía,  la intensidad que vivía era tal, que sentía nacer a mi bebé”, en lugar de “Cuando mi bebé nació me dolieron mucho las contracciones pero me aguante”.

No solo se trata de darle un toque romántico,  se trata de cambiar significados y significantes, estos cambios generan nuevas estructuras mentales, y las mujeres  necesitamos estos cambios para generar ideas más positivas, pensamientos más constructivos, y poder usar los conocimientos ancestrales, primitivos e instintivos para saber que el sufrimiento es solo una actitud que puedes cambiar.

Entonces veo dos caminos por trabajar; cuidar nuestras palabras y trabajar los miedos de la mujer y su pareja en torno al nacimiento.

Palabras en el nacimiento

Del significado de las palabras.

Es necesario diferenciar el dolor del sufrimiento; el primero es una experiencia sensorial y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso central.

Por otro lado el sufrimiento suele estar asociado al dolor psicológico. Su origen radica en la reacción del individuo ante los hechos, y no tanto en la realidad en sí misma. En otras palabras, el sufrimiento surge en la mente, y no en la realidad, ya que entran en juego diversas cuestiones como los miedos, los deseos y las exigencias de cada persona.

El sufrimiento es emocional y subjetivo porque es la interpretación que le das a esa experiencia sensorial; es decir puedes tener sobrerreacciones al dolor, puedes tener crisis nerviosas cuando te hacen tratamiento dental por ejemplo, pero la reacción no siempre es directamente proporcional a lo que tu cuerpo experimenta como dolor. El parto puede doler…puedes elegir sufrirlo.

Las consecuencias del miedo.

Cada vez más mujeres optan por una cesárea electiva, es decir, ellas deciden que sea por medio de una cesárea la forma en como nacerá su hijo, los medios de comunicación con sus escenas grotescas del nacimiento o las historias  que cuentan las mujeres cercanas o desconocidas sobre su parto, refuerzan que no es una experiencia que alguien en sus cinco sentidos desearía tener, por otro lado la cultura del consumismo hace que la cesárea represente para muchos casos una manifestación del poder adquisitivo de la familia; la falta de preparación de muchos de los que integran el aparato de servicios de salud en el tema del parto, hacen que el sustento de la medicina sea más bien un lastre del cual no se pueden soltar para ser más empáticos, prácticos y científicos en el manejo de un parto.

La cesárea aumenta cada año y es vista solo como otra forma de nacer, en donde se evita el dolor, cuando la cesárea, es una forma de salvar vidas. Michel Odent, prestigioso obstetra e investigador francés, plantea que tratar de reducir las cesáreas sin que haya habido previamente un cambio profundo en los modelos de atención al parto, podría resultar peligroso.

Es decir, las mujeres que toman esta decisión respecto de la cesárea,  no están siendo apoyadas para vencer sus miedos, para que la información sea una herramienta para tomar decisiones, y mucho menos para que sean capaces de enfrentar una medicina defensiva basada en el miedo, la cual ha generado estas historias terroríficas en donde el final es feliz, porque te entregan a tu bebé, por lo menos cinco minutos que son,  la eternidad en tus ojos.

Ahora hablemos de lo que el miedo causa en las mujeres que están en su trabajo de parto , la fisiología del parto depende del estado emocional de la madre, si la madre tiene situaciones no resueltas con su pareja o con su familia no solo la van a distraer sino que tiene efectos en como ella se va a atrever a ser mujer o a dar continuidad a su familia – el nacimiento de un bebé es una de las máximas expresiones de ello-,  miedos ante el vacío que va a dejar sus bebé en ella al nacer en sentido literal y metafórico, malos tratos por parte de los prestadores de salud, el que la estén tocando constantemente, que sea objeto de observación, los ruidos, la luz intensa, la falta de intimidad así como el miedo al dolor van a generar que las hormonas como la oxitocina, las endorfinas, la relaxina, y muchas más no hagan lo que deben de hacer, simplemente porque se está impidiendo con todo esto que se liberen en nuestro cuerpo, culminando en cesáreas que aunque no eran de inicio necesarias terminan siendo la opción a tomar.

 

Construyendo un momento Feliz

En los cursos de preparación para el parto, se genera un espacio en donde la mujer y su pareja pueden encontrar información, pero eso no es suficiente, tampoco es suficiente que hagan ejercicio en todas las clases, este tipo de cursos tendría que tener en sus objetivos explorar los miedos de la mujer ante el nacimiento de su hijo, aquí ya no solo estamos hablando de si será un parto o una cesárea, sino de lo que representa ese momento para la mujer y de cómo se ha relacionado con experiencias dolorosas.

El esfuerzo de doulas, de parteras, educadoras perinatales, obstetras que participan  de movimientos en pro del parto suave, humanizado, respetuoso o de tantas otras formas como se le llama, es que se construyan momentos saludables, segurosamables, felices en el nacimiento de un bebé, de eso debe estar lleno esos momentos. La energía se construye de recuerdos y deseamos eso en la vida de cada nuevo ser;  como dice Michel Odent “para cambiar al mundo, hay que cambiar la forma de nacer”.

Hablemos pues, con felicidad del nacimiento, las mujeres embarazadas no se van a “aliviar” puesto que no están enfermas, no son “pobrecitas”  ya que ahí descalificamos su fuerza;  pensemos lo que escuchamos del embarazo y transformemos el mensaje en algo enriquecedor y sobre todo que llene de confianza, necesitamos palabras bellas para parir.

Los invito a escribirme, a que compartamos momentos,  hasta la próxima.

Información del Autor

Claudia Fiesco

Licenciada en Psicología, certificada como Doula y Educadora Perinatal, ha dedicado más de 8 años a temas de embarazo y crianza.