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EMBARAZO MASCULINO

Me siento embarazado:

No me cabe duda, el corazón me engorda y me patea

Me he dulcificado al grado de perdonar a mis padres

Y el mundo me parece más injusto que nunca.

Rodrigo Solís

 

Seguro has escuchado que hoy en día se usa con más frecuencia el decir, “Estamos embarazados”,  esta declaración esta en plural, los hombres que felices o nerviosos dan esa noticia, quizá han dado un paso más en la ruptura de los paradigmas de los roles de género, por supuesto que el hecho va más allá de que lo verbalicen, pero el objetivo de estas notas es plantear el embarazo masculino; ¿cómo se embarazan ellos?, ¿cómo dan a luz?.

Hablar de esto es importante, ya que para las mujeres el proceso de convertirse en madres va a acompañado de la fantástica ayuda de las hormonas, de todos los cambios físicos que nos permite entender esta realidad: “¡de verdad está pasando!”, y comenzamos a soñar si será niño o niña (en algunos casos la aceptación tarda un poco más). De pronto las cosas comienzan a girar alrededor de la mujer embarazada, sus emociones, sus antojos, sus cuidados, sus molestias,  los regalos para ella y para el bebé, sus necesidades y sus decisiones…  ¿y el padre?, casi nadie lo considera o lo piensa.

Embarazo masculino

Tanto en las mujeres como en los hombres hay desconocimiento sobre sus potencialidades y sobre su propia energía, esta incesante lucha de definir que le toca al hombre y que le toca a la mujer como rol social y además sobre su propio rol emocional, segmenta al ser humano.

El hombre,  para sentirse embarazado,  debe conectar con la aceptación de que hay energía suya dentro del cuerpo de la madre y dentro de ese bebé,  energía que fluye y que sigue alimentándolo a través de la madre, como con  un cordón umbilical invisible.  El paso de esta energía que nutre a su hijo puede fluir de diferentes maneras, a través de nutrir la relación con la mujer, respetándola y cuidándola, del contacto con el bebé –voz, tacto, pensamiento-, visualizarse como papá o visualizar al bebé; ejecutar acciones en pro del bienestar familiar o que aseguren las mejores condiciones para el recibimiento del bebé.

Se embarazan entonces de deseos, sueños, dudas, paradigmas, miedos, ideales, compromisos, incertidumbre, felicidad, risas, recuerdos, añoranzas, y tantas otras cosas más, podríamos decir que de lo mismo que una mujer exceptuando lo obvio: un cuerpecito en su vientre; pero ¿quién los acompaña en este proceso?, muchas veces, ni siquiera ellos mismos.

Los hombres acompañados para parir

Los círculos de hombres pueden proporcionarles este apoyo para parir todo eso de una manera maravillosa y llena de energía masculina madura,  dejando atrás lo que muchos no logran dejar tan fácilmente: su energía masculina adolescente, esa que no asume responsabilidades porque sigue en construcción de su personalidad y que además  no toma consciencia de su cuerpo y de su poder.

El padre que puede parir a su propio ser transformado,  deja atrás los convencionalismos sobre si esto es de mujeres o solo lo saben hacer las mujeres; el padre que puede parir de forma respetada es el que se empodera de su papel como hombre y padre, y que en su pareja también encuentra el espacio para hacerlo, puede hacer esto en la intimidad de la relación consigo mismo, con la paz que da el silencio para escuchar sus pensamientos y emociones, con la libertad de expresarlos y con el amor que tiene en su familia. Va más allá de si estuvo presente en el nacimiento de su hijo o no.

Los hombres también pueden recurrir a su linaje masculino, construyen una imagen compuesta de sus propios padres o abuelos, y si es posible es deseable un acercamiento; pero otros padres jóvenes o mayores pueden ser un buen apoyo y guía para este viaje.

Posparto Masculino y Crianza

Es común escuchar que los hombres tardan un poco más de tiempo en sentirse padres, que es parte del proceso natural ya que los primeros meses la supervivencia del bebé depende de los cuidados de la madre, y esto instintivamente como especie asegura nuestra supervivencia; sin embargo la sociedad y la estructura de las familias se ha transformado drásticamente al punto que ya no tenemos comunidad o redes de apoyo que ofrecía el pertenecer a una familia extensa o  en épocas remotas, una tribu; ahora esto se va reduciendo a la familia nuclear e implica  que la pareja es quien provee no solo la seguridad económica de la familia, sino que también es necesario que la aceptación consiente de su paternidad llegue más pronto de lo que usualmente sucede, el posparto es un periodo idóneo para comenzar esto.

No solo los hijos se ven beneficiados con un padre que también lo ha parido, el padre mismo experimenta su continua construcción al estar involucrado con la crianza y ser parte de lo “bonito” y no solo de la parte dura de lo que la sociedad le ha impuesto al hombre: proveer y poner sanciones o reglas a los hijos.

Esto puede lograrse más fácilmente, cuando se acepta y se es consciente de que él hombre tiene  energía femenina que lo puede poner en sintonía con sus sentimientos más profundos de amor, compasión y bondad, que engrandece aún más su energía masculina de guerrero, proveedor y protección.

La mujer por su parte debe dejar fluir esa energía, dejándolo participar, aceptando su ayuda y su disponibilidad, integrándolo y aceptar que las cosas se pueden hacer de diferente manera, tenemos como sociedad una necesidad imperante de personas mas sensibles y si la participación esta equilibrada podemos educar de formas más equilibradas reduciendo la violencia o modelos caducos de comportamiento humano.

El equilibrio es entonces para ambos, para que tanto la mujer sienta libertad de expresar su energía femenina en la manifestación de su maternidad y en el hombre pueda sentir la energía masculina que revitaliza su paternidad consciente.

El embarazo masculino es una oportunidad de transformar a la sociedad en portadora de soluciones, es un llamado para poder dejar un mundo mejor para nuestros hijos, ¿tú que piensas?

Información del Autor

Claudia Fiesco

Licenciada en Psicología, certificada como Doula y Educadora Perinatal, ha dedicado más de 8 años a temas de embarazo y crianza.