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APRENDO, SUELTO Y FLUYO.

Una de las cosas que como mujer implica un gran reto es: la maternidad; y mas los primeros meses de vida del bebé, ya sea el primero, el segundo o los que sigan. Muchas mujeres buscan alcanzar las expectativas que se han formado de la maternidad desde antes siquiera de embarazarse; siempre en un constante esfuerzo por dar lo mejor, de ser mejores, de no repetir historias o aspiran al menos a igualarlas.

Una madre en estos tiempos tiene una fuerte necesidad de SER SUPERVISADA a cada paso que da, esta situación desde mi perspectiva se da por dos factores muy interesantes de revisar;  el primero de ellos,

” Buscamos racionalizar y con ello diminuir el margen de error”

y esto se refuerza porque

” Nos evaluamos y somos presas de evaluación”

y quizá puedo agregar un tercero

“Buscamos ser validadas”

Tratamos de apegarnos a una filosofía, método, autor, consejero, pagina web, etcétera; que nos puedan ofrecer respuestas, que nos permita no fallar, no nos damos permiso a equivocarnos.

La mujer generalmente pasa su embarazo con la incertidumbre sobre varios temas: ¿y mi profesión?, ¿mi trabajo?, ¿tendré suficiente tiempo con mi bebé?, ¿y lo económico?, ¿quién lo cuidará si no estoy yo?, ¿qué pasará conmigo?, ¿sabré cuidarlo?, ¿podré hacerlo?.

La verdad es que poco nos hablan de lo importancia de equivocarnos, cuando nos equivocamos: cuando no hacemos las cosas “bien”, podemos sentir realmente la vulnerabilidad de nuestros actos, nos hace conectar con alguien que no esta pidiendo respuestas, ni exigiendo perfección, solo necesita de alguien presente, sensible a cada día de esa nueva relación.

Si pensamos que ese bebé por si mismo esta poniendo gran parte del porcentaje total para que las cosas vayan bien, quizá nos podamos quitar de nuestra espalda un peso y podamos comenzar a disfrutar de los momentos, de mirar a nuestro hijo en toda su luz.

Las respuestas llegarán y las preguntas cambiarán, el anhelado reencuentro con la “normalidad”, nos confunde, ya que se tiene que soltar y aprender a que la normalidad no es un estado estático, nunca lo ha sido y que se construye tan rápido, casi tan rápido como cada día que pasa en los primeros meses, puedo decir, que tenemos muchos días “normales” pero casi ninguno se parece a otro.

Parece que nos cuesta tanto ser un poco más instintivas, en realidad, puede ser muy sencillo, lee si eso te tranquiliza, conversa sobre el tema que te preocupa si eso te aclara la mente, estructura si eso te permite fluir; solo recuerda que eres la mejor madre para ese bebé, y que la exigencia esta en ti, las personas a tu alrededor pueden tener muy buenas intenciones, quizá no lo hagan de la manera más asertiva, respetuosa o informada; pero eso no importa, porque de cualquier forma, no siempre harás lo que te dicen por lo tanto sus opiniones pueden ser mas fáciles de dejarlas libres en el tiempo y no en tu corazón.

La maternidad para mi se resume en estas tres palabras, palabras que se han construido en los momentos en que he tenido el honor de escuchar a todas las mujeres que acompaño en su maternidad y que se ha convertido en un especie de mantra, de oración, de sortilegio:

“APRENDO, SUELTO Y FLUYO”

Información del Autor

Claudia Fiesco

Licenciada en Psicología, certificada como Doula y Educadora Perinatal, ha dedicado más de 8 años a temas de embarazo y crianza.